Opinión

Un debate (y un atril) vacíos

No, no hay un problema de sintaxis en el título. Un debate (y un atril) vacíos. La aclaración pesa más porque refuerza la decepción que causó tanto el Argentina Debate del pasado domingo como la ausencia del candidato del Frente para la Victoria Daniel Scioli. Claro está, el hecho de que el debate no haya sido atractivo no le quita la responsabilidad a Scioli de no haber concurrido y creer que la decisión “estuvo bien”. Como tampoco le quita responsabilidad al resto de los candidatos que participaron de su -en general- floja actuación en el mismo.

Argentina tuvo su primer Debate Presidencial de la historia. Eso es, sin dudas, algo positivo teniendo en cuenta la falta de propuestas y de diálogo que existe en la actualidad en la política de nuestro país. Desde estas líneas se apoyará siempre la libre expresión de ideas y se exigirá a los políticos la mayor transparencia en sus propuestas. A su vez, si esto no es posible, al menos se les pedirá que formulen sus propuestas ya que muchos de ellos solamente pueden esbozar frases vacías de contenido real y que solo sirven para endulzarle el oído al votante para conseguir su apoyo en las elecciones.

Creo también, que la democracia necesita de los debates presidenciales aquí y en todo el mundo. Quizás, el formato del #ArgentinaDebate fue atractivo por la puesta en escena y la organización, pero no por los participantes ni los periodistas que llevaron a cabo el evento. El único que se alejó de ser meramente un moderador en el mismo fue Luis Novaresio, quien sacándose el traje de comodidad, incomodó (sic) a los candidatos en su participación tocando temas cliché como el aborto o la despenalización de la droga. Obviamente todos los candidatos exceptuando Nicolás del Caño y Rodríguez Saá obviaron dichos temas y no se pronunciaron ni a favor ni en contra. Lógicamente, esto se da porque son ambos partidos los que sacaron menor cantidad de votos en las PASO.

La necesidad de la televisación por Cadena Nacional era altísima. También, la necesidad de que al mismo horario no hubiera uno de los partidos de fútbol con más rating en el país (Independiente vs River) ni el programa “Periodismo para Todos” que capta mucha audiencia. De esta manera, el debate perdió importancia (si alguna vez la tuvo en el público general) y estas decisiones políticas le bajaron el tenor a la posibilidad democrática de escuchar a los candidatos todos juntos. Bueno, casi todos.

La decisión del gobierno a través de Fútbol para Todos de no televisar por la TV Pública el debate presidencial y encima, imponer el partido de Independiente-River en el mismo horario es de un nivel anti-democrático muy alto. El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner tenía una gran posibilidad de acortar la “grieta” y mostrarse abierto solamente transmitiendo el Debate y dándole a todos los argentinos la posibilidad de escuchar a los presidenciables. Claro está, no se hizo porque Daniel Scioli no fue, lo que resulta aún peor.

Tampoco es que Scioli hubiera enriquecido el debate con sus ideas y su claridad de expresión. Por supuesto que no, diría quizás lo contrario ya que el candidato del Frente para la Victoria es reconocido por su evasión a respuestas claras y concretas. Hubiera sido uno más dentro del resto de los candidatos, solo que con el mayor peso específico de ser el primero en las encuestas. Pero sí, hubiese generado mayor atractivo y hubiera sido lo correcto que estuviese presente.

Ni siquiera el Argentina Debate tuvo demasiadas chicanas entre los candidatos, que hubieran generado algún mayor impacto televisivo o un buen ida y vuelta entre ellos. Lo más parecido fue al finalizar el debate cuando Macri cargó a River por ir perdiendo. Sí, como leyeron.

 

Lo rescatable del debate fueron las participaciones de Nicolás del Caño y en menor medida (y solo en algunos temas) de Sergio Massa y Margarita Stolbizer. Macri pasó desapercibido y Rodríguez Saá, como era de esperar, aumentó la idea de que su tiempo ya ha pasado. Del Caño propuso sus ideas, sin tener miedo a ser políticamente incorrecto y exponiendo al resto de los candidatos en temas “delicados” tales como el aborto y la legalización de la marihuana. A su vez, cada participación suya imponía la idea de apoyar a los trabajadores, algo poco escuchado en los políticos.

Por su parte, Massa y Stolbizer generaron algún impacto debido a la firmeza en sus discursos. Diferente a Del Caño, que se lo notó nervioso en muchas ocasiones, el candidato del Frente Renovador con su tono alto y firme y Stolbizer con su discurso aprendido y siendo clara llamaron la atención de los televidentes en relación al resto por momentos.

Argentina tuvo su primer debate presidencial y se espera que haya uno nuevo en un eventual ballotage. Que así sea y con ambos candidatos presentes exponiéndole claramente a la sociedad lo que harán en caso de ganar.

Victor Rodríguez Herrero

Licenciado en Comunicación Social. Redactor y editor de SegundoEnfoque.

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