Cultura

Venezuela: La educación actual deberá diseñar redes solidarias

Caracas.-  La educación puede ser definida como el proceso de socialización de los individuos. Al formar parte de ese proceso y educarse, una persona asimila y aprende conocimientos.

La educación también involucra una concienciación cultural y conductual, donde las nuevas generaciones adquieren los modos de ser de generaciones anteriores.

Aproximadamente con 40 años ejerciendo la docencia, Luisa Pernalete se ha desempeñado en todos los cargos.

Ha sido profesora por horas, directora de escuela, directora zonal e investigadora y siempre con las bases del movimiento Fe y Alegría

Fue una alumna excedida y desesperada por la idea de cambiar el mundo, a los 21 años ya compartía sus conocimientos en las clases de Historia Contemporánea en un bachillerato docente en un barrio del Zulia. Fue en ese momento donde supo que quería dedicarse a formar a los docentes con visión de futuro.

Conjuntamente con Fe y Alegría, Pernalete se fue incorporando en lugares desérticos donde fundó y dirigió algunos centros educativos, inclusive en plena selva en Guayana, donde inció su  preocupación por velar por los derechos de los niños más excluidos.

A partir del año 2009 administra el programa Madres Promotoras de Paz,  un curso básico para mejorar la convivencia, que comienzan por transformar la violencia verbal presente en los hogares.

“El desafío del docente actual radica en tener la voluntad de perseverar y resolver las problemáticas cotidianas con creatividad, mística y un toque de solidaridad”, indicó Pernalete, quien aún se desempeña como educadora y activista por los derechos de los niños.

La educación y sus desafíos actuales

“Nuestro cerebro tiene que ser un pulpo con un montón de brazos. Los maestros tienen que crear redes de solidaridad para las emergencias, tener una visión amplia y creativa para resolver los problemas cotidianos, lo que pasa por emprender una pedagogía menos costosa”, manifestó Pernalete.

El principal reto, certifica, es tener la voluntad de permanecer, a pesar de los bajos salarios y de la falta de transporte. “Manejar las emociones y la rabia, comprender lo que están viviendo los niños, que es lo mismo que ellos viven. Hacer que cada día sea útil para los alumnos, que entiendan el valor de la norma en un país sin instituciones,  enseñar a convivir es un gran reto de los educadores, reconstruir el tejido social incorporando a papá y mamá en el proyecto educativo”, añade la docente.  

Redime el ideal de que no se trata de formar sumisos, sino ciudadanos que defiendan sus derechos de manera pacífica pero certera a la vez.  

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